Lo que se le aparece al viajero desprevenido que ha llegado a Localidad Molino es una pequeña iglesia, rodeada de bosques y claros, con un pequeño arroyo como marco.
En el susurro de las hojas del verano o en la absoluta calma del invierno, estos lugares cuentan historias.
Cuentan un tiempo pasado y el intenso trabajo de nuestros antepasados que dieron forma a estos valles.
Cada rincón, incluso el más remoto, ha visto la obra del hombre.
Trabajar en el campo y tener Fe en lo trascendente. Uno para salvarle del hambre, el otro para salvar su alma.
Tan fuerte pero tan frágil ante lo impredecible: sucede que la tormenta arruina la cosecha y llama al espectro del hambre, o una herida no sana y la maldición golpea a toda la familia.
Sólo queda confiar en la Fe: aquí entonces hay oraciones, rosarios y novenas para propiciar la buena fortuna y si eso no es suficiente, se hace un pacto con Nuestro Señor, una promesa.
A cambio de la curación, se realizará una obra como recuerdo y para celebrar la gracia recibida, una ofrenda.
Esta pequeña iglesia nació de una ofrenda, pero también lleva consigo el recuerdo de este valle y de las personas que lo poblaron a lo largo de los años.
¡Navega por el menú para descubrir toda la historia!
Pier Claudio Marenco (chiesettagiusvalla@gmail.com)
